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La educación del sigo XXI

Interesante post que he encontrado en el blog “Escuela20.com” sobre las competencias que deberíamos tener los docentes en estos tiempos donde se está buscando una nueva forma de hacer en las clases. Aquí os lo dejo.

” ¿Cómo será, o debería ser, la Educación en el Siglo XXI? La especialización se une a la interdisciplinariedad, la alfabetización digital es fundamental, proyectos y aprendizaje cooperativo se unen a la autonomía y el carácter autodidacta y creativo.

educacion siglo xxi
  • Alfabetización digital
 La alfabetización digital no es solo la competencia digital reflejada en el uso: implica mucho más allá de eso. Es una competencia completa en la que se reflejan las competencias comunicativas, sociales, pensamiento crítico, selección y filtrado de información, capacidad para debatir, asertividad y conocimiento (y respeto) a los derechos relacionados con el mundo digital: seguridad, privacidad, protección de datos, copyright y copyleft o buenas prácticas.
  • Proyectos
El aprendizaje por proyectos es, en sí mismo, una clave fundamental para poder preparar al alumnado de cara a su futuro académico y/o laboral: en un proyecto se trabajan multitud de competencias trasversales, cognitivas y sociales.
  • Ciudadanía

La ciudadanía responsable abarca todos los ámbitos de la vida: digital y analógica, por supuesto. Abarca también la participación en foros de decisiones, la capacidad de información, de evaluación y juicio propio, la construcción de opinión autónoma… la madurez, al fin y al cabo. El colegio o el instituto no pueden ser un espacio cerrado al mundo.

  • Autonomía
Aunque la tendencia colaborativa está al alza, dado que los nuevos trabajos y ocupaciones laborales emergentes lo demandan con razón, es importante inculcar también un espíritu de autonomía y no dependencia del trabajo de los demás, de iniciativa propia y auto-confianza: la autonomía es un gran pilar para la autoestima de las y los jóvenes.
  • Colaboración
Los proyectos pueden realizarse de forma individual o en grupo: en el caso de trabajos colaborativos en el aula, estaremos aprovechando la ocasión, no solo para aprender, sino para dotar de competencias muy importantes a nuestro alumnado. Hay que encontrar el punto justo, de acuerdo a las características de cada aula, entre trabajo grupal e individual.
  • Interdisciplinar
La especialización, hoy en día, es muy importante, pero una buena base general e interdisciplinar, un “mix” de talentos (sí, en un aula de primaria hay talento) es una buena base para poder construir a una persona que será, en el futuro, un/a gran especialista en algo, además de ser, también, flexible y formable, protegiéndose más ante la incertidumbre de un sistema productivo muy cambiante.
  • Creatividad
La creatividad no solo es música y pintura, que también: especialmente importante, sobre todo para el alumnado que no disfruta tanto del arte (cada cual es cada cual), es la resolución creativa de problemas y el razonamiento divergente, así como habilidades de innovación más “técnicas” que pueden empezar a desarrollarse poquito a poco desde Primaria.
  • Innovación
La capacidad de innovar está estrechamente ligada con la creatividad: es imposible que una futura ingeniera tenga ideas innovadoras si su creatividad no ha sido trabajada desde la infancia. Un maestro de Infantil también necesita tener una amplia competencia para innovar. Durante la Educación Secundaria podemos encontrar bastantes momentos para fomentar esa competencia innovadora en nuestros alumnos y alumnas.
  • Autodidactas
Unida a la formación continua está la pasión por el aprendizaje, y la capacidad para aprender de forma autónoma y no dirigida, solo por gusto: mantenerse siempre en actualización y sin acomodarse es vital.
  • Personalización
Los contenidos impartidos deberían ser personalizados, dentro de las posibilidades que la asignatura, aula y configuración del centro ofrezca… Es una tarea casi imposible hoy en día, pero siempre podemos dejar al alumnado tomar las riendas en algunos casos.
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¿Por que los niños se aburren en clase?

Para empezar el miércoles os dejo un pequeño fragmento del programa Redes donde se reflexiona sobre el motivo por el que los niñ@s se aburren en clase. ¿Iniciamos un debate? Deja tu comentario.

¿Apostamos por la educación de proximidad?

Dejadme hacer una reflexión en voz alta y aprovechar la difusión que me da el blog. Este pequeño post está influenciado por dos aspectos o comentarios, os pongo en situación.

Hace unos meses en mi nuevo y provisional colegio (soy substituto) tuve la suerte de ir a la presentación de un libro que había escrito un compañero de trabajo, concretamente el coordinador de mi departamento. En esta presentación estaba presente el Director educativo y entre los dos dijeron un comentario que ya me hizo pensar, hablaron de la educación de proximidad.

Vaya concepto, la educación de proximidad… y lo definieron bien, es aquel tipo de educación que se centra en la proximidad e integración del centro escolar, pero sin renunciar a la educación global, esa educación que nos marca la globalización.

Total, que ese comentario me ha hecho reflexionar bastante sobre el tema, pero hace unos días otro blogguer hizo un post sobre este tema, concretamente fue Salvador Rodríguez Ojaos el cual en INED21 escribió un post sobre la educación de proximidad.

Desde luego que subscribo todo lo que él afirma en su blog por el simple motivo que yo he llegado a las mismas conclusiones, básicamente son:

  1. Sólo tenemos ojos para aquello que viene de fuera, y nos olvidamos de lo más cercano, lo próximo. Mis alumnos me pueden decir perfectamente 10 animales de la Selva, pero otra cosa diferente es si les pregunto qué tienen en el bosque de al lado.
  2. Parece que lo que nos viene de fuera es mejor que lo propio, por ejemplo, siempre nos marcan que el sistema finlandés es el mejor, y se intenta copiar, pero ¿podemos copiar los modelos? o ¿simplemente adaptar?, ¿no sería mejor pensar en hacer un modelo propio?
  3. Las pruebas PISA, ese examen que nos bombardea con resultados comparativos entre países. ¿Es objetivo? ¿Podemos comparar alumnos de las mismas edades de diferentes países con formas de pensar y realidades sociales diferentes?
  4. Internet es la globalización en estado puro, es la esencia. Muchos de vosotr@s me podéis leer desde muchos kilómetros de distancia, y todo gracias a internet. La información es global, las TED, los MOOC, todo es global. Este acceso a toda la información del mundo rápidamente provoca que sea necesario preservar lo próximo. ¿De qué sirve saber cómo funciona la economía de Alemania si no estudiamos primero la más próxima?
  5. Hacer centros educativos más próximos, implicados con los barrios, con las asociaciones locales, con la cultura local garantiza un respeto por tu territorio y la adquisición de valores como la autoestima, no todo lo que vemos de fuera es mejor que lo que tenemos aquí. ¿Miramos con ojos objetivos? O simplemente ¿cuando hablamos de algo externo la mirada es subjetiva?

En conclusión, es importante educar en la globalidad pero hay que hacer pensar localmente, y esto quizás es lo más difícil.

Las diez claves de la educación en Finlandia

Finlandia es para much@s un modelo a seguir. Aquí os dejo una infografía con las claves del sistema educativo. El recurso es de “aulaPlaneta“.

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El sistema educativo finlandés está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por sus buenos resultados en los Informes Pisa, la evaluación que realiza la OCDE cada tres años. ¿A qué se debe? Te explicamos algunas características esenciales de la educación en el país nórdico que pueden contribuir a explicar su éxito y servirnos para reflexionar sobre nuestro propio sistema de enseñanza.

DIEZ PILARES DEL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS

1. Los docentes son profesionales valorados. La educación es una profesión con prestigio y los profesores tienen gran autoridad en la escuela y en la sociedad. El equivalente a Magisterio en Finlandia es una titulación complicada, exigente y larga, que además incluye entrevistas personales, por lo que los maestros son profesionales muy bien preparados y vocacionales.  

2. La educación es gratuita y, por lo tanto, accesible a todos. El sistema educativo público establece que la educación es obligatoria y gratuita entre los 7 y los 16 años y debe ser impartida por centros públicos. Tampoco se paga por los libros ni por el material escolar, y todos los niños reciben una comida caliente al día en el colegio, también gratuita. En el caso de que el niño viva a más de 5 kilómetros del centro escolar, el municipio debe organizar y pagar el transporte.

3. El reparto del dinero público se hace de forma equitativa. Los fondos estatales se reparten de forma justa entre los centros. Hay una base de subvención común para todos pero la cifra final varía atendiendo a las necesidades de cada uno, de manera que se compense a aquellos con más carencias para equipararlos al resto. La igualdad de oportunidades es un valor esencial.

4. El currículo es común pero los centros se organizan. Cada escuela y sus profesores diseñan y organizan el currículo (aunque tiene unas líneas generales y un marco común para todos) y se planifican para conseguir los logros establecidos como mejor consideren.

5. La educación se personaliza. Desde los primeros cursos se interviene para apoyar a los alumnos con necesidades especiales, con lo que se evita que sus dificultades aumenten con los años y se minimizan los porcentajes de fracaso escolar. Se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño y se huye de las pruebas y actividades estandarizadas. Además, los profesores suelen ocuparse del mismo grupo desde 1.º (7 años) hasta 6.º (12 años), lo que ayuda a que los conozcan mucho mejor.

6. Los alumnos tienen tiempo para todo. La educación se toma en serio pero también se da importancia al juego y al descanso. Los niños no comienzan el colegio hasta los 7 años, momento en el que se les considera maduros para aprender. Además, las jornadas lectivas son más cortas. Los estudiantes de Primaria tienen solo 3 o 4 clases al día, con descansos de 15 minutos entre cada una de ellas a los que se suma el descanso para comer. Apenas hay deberes, el trabajo se hace en clase, no en casa.

7. Preparar la clase es parte de la jornada laboral. Los profesores no imparten tantas horas de clase como en otros países, sino que el tiempo que pasan en el aula es más reducido y destinan las horas restantes a preparar sus lecciones, investigar, organizarse o trabajar de forma colaborativa con otros docentes.

8. Se evita la competencia y las cifras. Los estudiantes no hacen exámenes ni reciben calificaciones hasta 5.º curso (11 años) y los informes que el profesor elabora para los padres son descriptivos, no numéricos.

9. Se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son muy apreciadas en la sociedad finlandesa, abundan los profesionales de campos artísticos y creativos y también los de tecnología e ingeniería. Esto también se fomenta en la educación, donde se valora la creatividad, la experimentación y la colaboración por encima de la memorización y las lecciones magistrales.

10. Los padres se implican. La sociedad y las familias consideran que la educación es fundamental y la complementan con actividades culturales. A esto contribuyen las ayudas que reciben los padres para la conciliación de la vida laboral y familiar, para que dispongan de más tiempo con sus hijos.

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Enséñame pero bonito

Fantástico documental que nos muestra diferentes experiencias educativas alejadas del modelo tradicional. ¿Os gusta, que opinais? Pues compártelo e iniciemos la revolución educativa.

Innovación educativa vs. Simulacro: los 5 errores más comunes de las organizaciones educativas que intentan innovar

A través de Montserrat del Pozo ( ) me llega este post sobre la innovación educativa en los centros y los errores más comunes. El post original lo puedes leer en “Conektio“. Un post interesante de leer y para reflexionar.

Nota: Este post está dedicado a todos aquellos profesionales de la educación que admiran de forma entusiasta el sistema educativo de Finlandia, pero luego hacen exactamente todo lo contrario que se hace en él.

A continuación presentamos los 5 errores más habituales en las organizaciones educativas que intentar cambiar e innovar, extraídos todos de casos reales contados por compañeros profesores o directores escolares, de instituto o universitarios:

 

1. No se comprende que la innovación parece muchas veces una herejía

 

¿A qué profesor que intente introducir cambios reales no le han cuestionado, aislado e incluso amonestado? Son muy pocos los profesionales del aprendizaje que han contado con la oportunidad y el apoyo de una comunidad entera, especialmente de la dirección, comprometida con el cambio. Algunos colegios, institutos y universidades deberían comprender que hacen publicidad engañosa cuando dicen que tienen la innovación como valor, pero después amonestan a los profesores que se alejan de las prácticas educativas tradicionales. La innovación muchas veces parece una herejía y los innovadores son vistos como herejes por los conservadores que aún siguen pensando que las únicas soluciones posibles están en el paradigma anterior.

Innovación

A la profesora X le insistieron durante su entrevista de trabajo en un colegio privado que buscaban profesores muy comprometidos con la innovación. Sin embargo, desde un principio le reprendieron que sus alumnos se rieran estrepitosamente en el salón, que los sacara al pasillo a hacer dinámicas durante la clase y que les dejara decidir a ellos el método de evaluación de la asignatura. Hasta que un día se lo prohibieron definitivamente. X entró a trabajar al colegio muy entusiasmada, pero se ha ido desindentificando con él progresivamente y ahora se siente desmotivada y quemada.

 

2. La innovación no consiste en utilizar nuevas tecnologías y ya

 

Esta es una confusión muy habitual, pensar que introduciendo ipads o herramientas digitales a la clase ya estamos innovando. La innovación no consiste en la tecnología sino en cómo se usa. Profesores que utilizan nuevas tecnologías para dar la clase de siempre no están innovando. Por eso muchas escuelas y universidades están utilizando herramientas muy poderosas, pero no ha cambiado absolutamente nada, porque están desaprovechando todo su potencial al no permitir que transformen las prácticas tradicionales y las sustituyan por la nueva forma de aprender que implican estas herramientas digitales.

TICs Educación

En el colegio Y repartieron ipads para todos los alumnos y profesores… pero está prohibido que utilicen internet. Cuando los alumnos hacen alguna tarea en un app de su ipad, tienen que pasar de uno en uno con la profesora para que ésta lo corrija porque no pueden compartirlo con ella sin internet. Les desconectan en la era de la desconexión, y así aseguran que les están preparando para su futuro.

 

3. La innovación depende más de una cultura organizacional que de una decisión puntual

 

Las empresas innovadores han generado culturas abiertas y flexibles, en las que trabajadores empoderados colaboran horizontalmente con líderes que saben generar espacios de participación, involucrar a toda la comunidad y entusiasmar con una visión compartida del cambio. Las organizaciones educativas, sin embargo,  pretenden ser innovadoras manteniendo estructuras jerárquicas piramidales y estilos de liderazgo autoritarios. La innovación no está reñida con la disciplina (generada asertivamente, empoderando a las personas), pero sí con el autoritarismo. Los valores no se cumplen porque lo repitamos mil veces, sino porque los vivamos en el día a día.

Innovación educativa

En el instituto W los alumnos llevan uniforme color azul marino. Está prohibido el uso de complementos como gorras o de calzado que sea zapato. Hay reglas que regulan el tipo de peinado que pueden llevar los alumnos. Los profesores van con traje y corbata como requisito obligatorio. Las paredes son de color blanco y los carteles se limitan a las áreas habilitadas para ello. Las sillas están ordenadas en hileras impecables. En la publicidad del instituto se asegura que su misión es “generar profesionales innovadores, que aporten nuevas soluciones para transformar la sociedad positivamente”.

 4. La innovación lo es por aportar valor de una forma diferente a alguien

Innovar no es hacer cosas nuevas, divertidas, creativas, diferentes o espectaculares sin más. La innovación es un cambio, una forma nueva de hacer las cosas, una mezcla de cosas que no se había dado antes…  que aporta valor al alumno, al proceso de aprendizaje, a la comunidad educativa, a la comunicación, a la organización, etc. La innovación cubre una necesidad educativa de forma más eficiente que antes, y el usuario (alumno, profesor, directivos, administrativos, etc) lo encuentra útil y por eso lo usa. Si tienes que meter con calzador una “innovación” para que tus alumnos la usen y al final la acaban odiando, no es una innovación, es una imposición, por muy nueva que sea.

Educación

El profesor B se considera muy innovador porque utiliza Twitter en sus clases. Obliga a los alumnos a abrir una cuenta y twittear enlaces sobre una serie de temas, utilizando determinados hashtags. El profesor no entiende por qué los alumnos hacen su tarea de Twitter a última hora, rápido, sin ganas, sin entusiasmo y con el mínimo esfuerzo. La mitad de las veces tiene que amenazarles con una sanción para que lo hagan.

 

  5. La innovación tiene que ver más con las personas que con los procesos

 

Las empresas innovadoras invierten mucho tiempo u otros recursos en gestionar el cambio de manera eficaz (comunicación bidireccional, empoderamiento, sentimiento de pertenencia, participación, etc). Las organizaciones educativas toman decisiones desde arriba y se limitan a informar hacia abajo del cambio, esperando que éste se produzca milagrosamente. Cuando no lo consiguen, diseñan cientos de procesos rígidos y se limitan a revisar que se cumplan, olvidando que lo importante son las personas que tienen que realizar esos procesos, y la convicción, el compromiso, el entusiasmo y el sentido con que los realizan.

Educación

En la universidad Z se invirtió mucho dinero en implementar una plataforma digital que fue anunciada como la octava maravilla educativa, que transformaría por completo el aprendizaje y la comunicación dentro de la universidad. No se consultó a ningún docente antes de decidir su uso. El día que se comunicó, la información fue unidireccional y duró menos de 5 minutos. La “capacitación” sobre el uso de la plataforma fue exclusivamente técnica y duró menos de 5 minutos. Un año después, más del 90% de alumnos y profesores la odia. Muchos no le han encontrado sentido al cambio. La utilizan lo menos posible y no ha producido ningún cambio relevante dentro de la organización, más allá de la resistencia que ha generado en todos. La dirección sigue sin comprender el motivo, lo achaca exclusivamente a la irresponsabilidad de los profesores.

La gente no innova por obligación, sino por entusiasmo. La gente no innova en contextos rígidos y cerrados, sino en organizaciones abiertas y participativas. Cuanto antes comprendan esto las organizaciones educativas, antes dejará la innovación de ser un simulacro y se convertirá en una realidad. ”

El examen y la obsolescencia programada de los aprendizajes

Genial post de J. Blas García en su blog “Acogida“, creo que el título del post ya es muy claro. Una lectura obligatoria y para compartir.

Hace unas semanas, en mis clases de la universidad puse en práctica una experiencia que repito cada curso.
Se trata de un juego que hago con mis alumnos y alumnas para introducir elementos de debate y comentarios. También para iniciar el tema sobre evaluación que indica la Guía Didáctica de la asignatura que aprendemos juntos.  Con este juego intento que mis alumnos de-construyan las creencias sobre el valor del examen como instrumento de evaluación, comencemos de cero e introduzcamos nuevos juicios, diferentes visiones y enriquezcamos los conocimientos que todos (ellos y yo) tenemos sobre el tema.
Os aseguro que son duros de roer, pues sus creencias sobre el valor del examen están muy arraigadas.El juego es sencillo, les propongo, para comenzar este módulo, responder a las preguntas de un examen reciente sobre cualquier asignatura de ESO. En esta ocasión utilicé una prueba de tercero de ESO de biología, que había llegado a mis manos.
Habitualmente se quejan de que hace mucho tiempo que  “aprendieron” esos contenidos. Les propongo otra opción: les dejo media hora para preparar una exposición, de cinco minutos de duración, sobre cualquiera de los temas que defendieron en su reciente selectividad.
Los resultados son, en ambos casos, y  siempre parecidos: rubor, risas e incredulidad  al comprobar que desconocen,  de manera clara,  respuestas muy sencillas relacionadas con temáticas que estudiaron en su día pero que, evidentemente,  nunca aprendieron.
Hace poco tuve otra experiencia relacionada con este tema. Mi hija me comenta que su profesora, en un acto de preocupación  e interés por mejorar los aprendizajes ( las notas) de su alumnado,  tiene por norma repetir, a toda la clase, el mismo examen, con unos pocos días de separación entre ambas convocatorias. Su intención, repito, es que se lo sepan mejor, es decir, estudien más y saquen mejor nota. Incluso les advierte que como obliga a  repetir el examen a todos, lo pueden hacer tranquilos  pues en ningún caso “les bajará la nota”, quiero decir, la calificación. Y es que se da una paradoja habitual: que un número significativo de alumnos saca peor calificación en el segundo examen que en el primero, a pesar de ser el mismo y ser corregido con los mismos criterios. Es decir, en los pocos días de separación de las pruebas..el alumno ha podido desaprender…si no ha vuelto a memorizar lo que hace unos días transcribió (vomitó, en palabras de María Acaso)  perfectamente..
El mismo juego que les hago a mis alumnos universitarios podríamos hacerlo en nuestro claustro. Incluso en nuestros departamentos. Las risas iban a ser sonadas.
Y es que “estudiar de memoria para examinarte” tiene la característica de saber que  existe una obsolescencia programada de los aprendizajes, que la memoria no es inteligencia (sin querer menospreciar ni ningunear las propiedades de la memoria, que las tiene)  y que memorizar no es, en ningún caso, aprender.

…..Y es que Otra evaluación SÍ es posible

PD: ¿Quien no recuerda las hogueras de San Juan quemando los apuntes de la carrera que ya había aprobado? ¿Para qué los necesitábamos si ya nunca los tendríamos que estudiar más?.  Qué tiempos aquellos!! “

Los 9 modelos educativos más destacados del mundo

Hoy post para hacer comparaciones, os dejo los 9 modelos educativos más destacados y las reflexiones y comparaciones pueden ser odiosas. El post original es de Camila Alicia Ortega Hermida en el blog “YoungMarketing.co“. Disfrutad con su lectura y el visionado de los videos.

La educación es quizá uno de los indicadores más importantes al determinar el nivel de desarrollo de una nación. Si bien es cierto que los resultados de las evaluaciones internacionales como las pruebas PISA, el TIMSS y el PIRLS y los exámenes propios de cada país ayudan a establecer la calidad de un modelo educativo, no son los únicos elementos que hay que tener en cuenta. Otros aspectos como las horas de estudio, la inversión en capacitación de maestros, la asequibilidad a la educación superior y las metodologías de enseñanza innovadoras, que fomentan las habilidades del siglo XXI, son componentes indispensables.

1. Corea del Sur

El modelo educativo de Corea del Sur se caracteriza por ser muy estricto y riguroso. Los alumnos estudian durante todo el año, en ocasiones acuden siete veces en la semana a la escuela y gastan más de 12 horas al día asimilando nuevas teorías y conceptos, bien sea en el colegio o en la casa. Esto se debe en parte a la gran presión que es impuesta por sus padres y por la cultura surcoreana: el éxito no es una cuestión de talento, sino de trabajo duro, el cual desemboca en excelentes resultados en las pruebas internacionales, especialmente en los módulos de pensamiento crítico y análisis.

Además, en este sistema las clases son dictadas a una gran cantidad de alumnos. La idea es que los profesores puedan enseñar a sus pupilos a crecer en comunidad y aprendan a desarrollar relaciones interpersonales con sus pares. Ese es el verdadero reto.

2. Finlandia

El modelo educativo de Finlandia se caracteriza por ser exigente, pero al mismo tiempo flexible. Los estudiantes solo pasan alrededor de 5 horas en la escuela y no deben realizar tareas en la casa. Esto se debe en parte a que el sistema finlandés propone un aprendizaje basado en la experiencia: se promueven múltiples actividades extracurriculares, que se realizan en la misma localidad y que buscan fomentar los talentos dependiendo los intereses de cada alumno. En este escenario, la escuela se convierte en un centro comunal: muchos colegios cuentan con salones de juego, espacios de recreación y lugares que fomentan la colaboración.

3. Japón

Una de las razones por las cuales Japón es considerado uno de los mejores modelos educativos del mundo es su alta inversión en tecnología. Cuenta con un sistema organizado y un currículo académico estandarizado que se aplica de igual forma en cualquier institución. Esto tiene un único fin: asegurar que todos los estudiantes reciban la misma educación y disminuir la brecha de conocimiento cuando se aplican diferentes metodologías. Por otro lado, en Japón los alumnos pasan aproximadamente 240 días al año en la escuela, un tiempo significativo en comparación a otros países. Además, la mayoría de los estudiantes japoneses reciben tutorías personalizadas complementarias los días no hábiles.

4. Holanda

Desde el año 2013, en Holanda se comenzó a implementar el modelo educativo ‘para la nueva Era’ creado por Steve Jobs, que propone un aprendizaje autónomo, donde el estudiante es quien establece sus propias metas guiado por el maestro. Este sistema integra la tecnología como parte fundamental dentro su currículo académico, con la finalidad de que los alumnos puedan, por un lado, acceder a contenido multimedia, interactivo y lúdico que enriquezca su proceso individual y, por el otro, conozcan herramientas digitales que  faciliten la comunicación con sus pares y profesores. Fomentar la colaboración, la independencia del estudiante y el uso de las TIC’s son las características más destacadas del modelo educativo holandés.

5. Canadá

En el país norteamericano, los estudiantes deben asistir al colegio desde los 5 hasta aproximadamente los 18 años. Los padres tienen la posibilidad de elegir un colegio que dicte sus clases bien sea en francés o en inglés, gracias a que Canadá es considerado uno de los países líderes en educación bilingüe.

Una de los elementos clave que hay que resaltar es que Canadá cuenta con uno de los índices de graduados de la Universidad más altos del mundo. Esto se debe en parte a que la inmigración de estudiantes al país es un proceso sencillo, la educación superior es asequible y el costo de vida para los alumnos es bajo. Además, las universidades canadienses se enfocan en la investigación, generando así oportunidades para que los egresados desarrollen proyectos medio ambientales, de agricultura, tecnología, entre otros, respaldados por entidades públicas y privadas.

6. Singapur

El éxito del sistema educativo de Singapur radica en sus maestros. En éste, los docentes se educan constantemente, al mismo tiempo que tienen un salario: reciben capacitaciones, talleres, cursos en desarrollo personal y profesional, entre otras opciones, que les ayuden a mejorar su labor diaria. Esto gracias a que en Singapur, los profesores son considerados personas capaces de construir una mejor nación.

De esta manera, los docentes son muy exigentes con sus estudiantes, quienes demuestran su compromiso con su proceso de aprendizaje arrojando resultados sobresalientes en las pruebas internacionales, donde se han destacado por sus habilidades en comprensión de lectura, matemáticas, ciencia, pensamiento analítico, entre otros.

7. Reino Unido

El sistema educativo del Reino Unido siempre ha estado en la lista de modelos destacados del mundo, ya que constantemente busca la innovación y la adopción de nuevas tecnologías. Recientemente, el gobierno británico anunció un nuevo currículo que se implementará en la primaria, con el objetivo de elevar los estándares educativos en los niños y jóvenes de 5 a 16 años. Éste se enfocará en desarrollar las habilidades básicas en los primeros grados, será mucho menos extenso y estará dividido en cinco módulos principales: matemáticas, inglés, computación, ciencia y diseño y tecnología.

8. Rusia

El sistema educativo de Rusia está organizado y coordinado por el Estado, quien asegura que la educación general sea libre y esté disponible para todo el mundo. Los niños más pequeños usualmente asisten a preescolares o centros especializados, que se enfocan en el desarrollo intelectual a temprana edad y de la habilidad motora por medio de actividades físicas. En la primaria y en el bachillerato, que hace parte de la educación general, el sistema educativo se enfoca en la formación emocional y social de los estudiantes, con la finalidad de que éstos puedan adaptarse a la vida en la sociedad y estén en capacidad de tomar decisiones asertivas. Este componente educativo es quizá una de las características más destacadas del sistema ruso.

Además, cada escuela cuenta con su propio currículo académico, siempre y cuando cumplan con los requerimientos del estado. Por esto, existen algunas instituciones que se especializan en un área determinada.

9. Estonia

El modelo educativo de Estonia se destaca por brindar a los estudiantes la posibilidad de profundizar en los temas que sean de su interés en los los últimos años de la secundaria, bien sea en humanidades, matemáticas, ciencias, negocios, informática, entre otros. Además, después de este período general, los alumnos tienen la oportunidad de asistir a los institutos educativos vocacionales, donde se preparan para entrar a la vida laboral y donde se orienta a escoger la carrera universitaria adecuada, según sus habilidades y fortalezas.

Imagen: Educación en Holanda de expatica.com “

8 mantras para la mejora de la práctica docente

Hace unas semanas que he descubierto un nuevo blog interesante sobre educación redactado por Ramón Paraiso (@monparaiso). El blog se llama “De Vuelta” y en él hay posts muy interesantes. En este blog podemos encontrar las 8 claves para poder mejorar como profesores. Interesante su lectura.

“La semana pasada tuve la suerte de asistir al curso “Liderazgo y autonomía escolar para el éxito educativo de todo el alumnado” organizado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en su sede en Cuenca. Eugeni García-Alegre, director del curso, presentó la conferencia Autonomía y liderazgo escolar  donde desgranó varias ideas clave sobre las vías para tratar de perseguir y conseguir el éxito educativo del alumnado de manera integral. Se presentaron muchas y muy interesantes ideas, pero quisiera destacar por su carácter práctico y sencillez 8 principios que pueden orientarnos y ayudarnos muchos en la mejora de nuestra práctica docente.

Primero, mantener altas expectativas hacia nuestros alumnos y, en general, con nuestro trabajo. Hay que ser ambiciosos y marcar objetivos que  supongan retos motivadores y atrayentes para nosotros y para el alumnado. Debemos exigirnos a nosotros mismos para no repetir año tras año la misma cantinela y nunca, nunca, prejuzgar las capacidades de nuestro alumnado. Etiquetar a nuestros alumnos nos limita como profesionales y no contribuye en ningún caso (al contrario) a estimular su aprendizaje.

Segundo, que ningún alumno se quede atrás. Puede parecer obvio, pero cuántas veces perdemos alumnos por el camino considerándolos simplemente daños colaterales en nuestra batalla por hacer avanzar al grupo-clase. “No tengo tiempo”, “no se entera de nada”, “no trabaja”, “es como si no estuviera” son algunas de las frases con las que despachamos a aquellos alumnos y alumnas que, por diversas razones, no avanzan al ritmo previsto o al ritmo general del grupo. Debemos actuar rápido y siempre ante estas situaciones y, seguramente, será mucho más útil hacerlo de manera coordinada con el resto de profesorado para poder afrontar las soluciones desde diversos frentes.

Tercer mantra, otra obviedad: debemos orientar nuestra práctica profesional al aprendizaje. Estamos para facilitar el aprendizaje del alumnado y, por tanto, éste debe ser el eje de nuestra actividad en el centro y de nuestras planificaciones. En muchos casos quizá nos dejamos llevar por inercias personales, currículums preestablecidos, libros de texto, horarios impuestos y otros aspectos del día a día y perdemos la perspectiva de que el centro de nuestra actividad es el aprendizaje de los alumnos y alumnas que nos esperan en el aula.

Cuarto mantra, ser equitativo y priorizar. Para mejorar resultados, para atender a todo el alumnado en condiciones óptimas cabe ser equitativo y detectar las diferencias presentes en el aula. En esta línea, trabajar en favor de la igualdad no supone tratar a todo el mundo por igual, sino intentar atender la diversidad de tal modo que todo el alumnado tenga opciones de avanzar, progresar y conseguir sus objetivos. Para ello hay que priorizar aquellas necesidades más urgentes y ser hábiles en su detección y en la búsqueda de alternativas que permitan su atención. Se trata, en general, de facilitar la inclusión de la diversidad en el aula y en la planificación y en la propia gestión de centro.

Quinto mantra: utilizar el conocimiento y trabajar con evidencias. Uno tiene la sensación de que muchas veces tomamos decisiones sobre nuestro trabajo basándonos en simples percepciones, sensaciones o incluso en ideas preconcebidas. Es importante trabajar con evidencias, manejar datos que muestren lo más objetivamente posible los resultados de los procesos de enseñanza-aprendizaje, entre otras cuestiones. No se trata de cuantificarlo todo, ni mucho menos, pero sí de tener datos objetivos que nos den una visión lo más realista posible sobre cuál es la situación específica de tal o cual propuesta formativa. Quizá así nos ahorraríamos muchos debates surrealistas en algunos claustros…

Sexto mantra, cooperar. Fácil decirlo y (muy) difícil hacerlo. Para muchos profesionales de la educación es, sin duda, el gran caballo de batalla. Es cierto que en muchas ocasiones las condiciones de trabajo no ayudan nada a favorecer la cooperación entre el profesorado o entre departamentos, especialmente en secundaria. Plantillas ajustadas, currículums extensísimos o el desarrollo de múltiples funciones y roles hacen que cada profesor haga “la guerra por su cuenta” y se aisle en su trabajo y en su aula dejando de colaborar, a veces ni siquiera sabiendo que hacen sus alumnos con el resto de sus compañeros. Deberíamos hacer un esfuerzo por trabajar de manera más cooperativa buscando espacios donde compartir nuestras experiencias en el aula y crear estrategias conjuntas de trabajo. En este sentido los equipos directivos pueden jugar un papel fundamental en la creación de estos espacios de intercambio y de trabajo colaborativo.

Séptimo mantra: transparencia. Transparencia con el alumnado, con los compañeros… Transparencia de los equipos directivos para con el profesorado, del profesorado hacia las familias… Una institución transparente genera mucha más credibilidad y apego que otra opaca donde no se sabe cómo se toman las decisiones, por qué motivos, donde no se rinden cuentas a la comunidad educativa… Dentro del aula igual: cuanto más transparente sea nuestra práctica docente (sistema de evaluación, hitos, desarrollo de las clases…) más claro tendrá nuestro alumnado cuál es el camino hacia la consecución de sus objetivos y, seguramente, mayores probabilidades de éxito.

Y, por último, octavo mantra: asegurar la participación, compromiso y corresponsabilidad de la comunidad educativa. Parece evidente, también, que contar con el apoyo y la participación de la comunidad educativa es un punto a favor (un puntazo, de hecho) en la persecución de mejores resultados no sólo académicos, sino también sociales y personales de nuestro alumnado. A veces podemos limitarnos a pensar en la comunidad educativa como padres de alumnos y listo, pero muchos centros hacen de este concepto una idea mucho más amplia extendiéndolo a numerosos y variados agentes de su entorno: empresas, instituciones públicas, asociaciones, clubs deportivos… Del contacto con estos agentes se derivan sinergias muy interesantes que pueden contribuir enormemente a la mejora del rendimiento de nuestro trabajo.

En definitiva, se trata de ocho ideas o conceptos que pueden ayudarnos a mejorar nuestra práctica docente.”

Decálogo de cómo hacer una revolución en las evaluciones

Hace tiempo que se está hablando sobre la necesidad de mejorar la evaluación de nuestros alumn@s. A través del blog “Actualidad Pedagógica” nos llega este decálago sobre cómo iniciar un cambio radical en el sistema de evaluación. ¿Que os parece? Dejar vuestros comentarios y así iniciamos un debate sobre el tema.

Cuando alguien definió el Síndrome de Estocolmo se refería al proceso de calificación en educación. Tengo la sensación de que los alumnos pasan de tenerla miedo a ser adictos a ella. Me parece increíble cómo terminamos teniendo grabado a fuego el poder controlador de la calificación y cómo algunos terminan incluso defendiendo a aquellos profesores que manejaban el clima de la clase a base de amenazas del tipo “si sigues hablando te bajo un punto de la nota”, “si no traes el material estarás suspenso”, “si no haces los deberes tendrás un punto negativo que te resta nota al final”.  Se me ocurren tantos ejemplos…

En estos momentos en los que se habla tanto de la educación del Siglo XXI y del aprendizaje competencial, las metodologías activas, las nuevas tecnologías, la autorregulación en el aprendizaje, etc., aún se sigue usando la calificación como elemento de poder y control. En muchos casos la evaluación, que es el proceso más rico y poderoso en la construcción de aprendizajes, se reduce a la fórmula “calificación=control”.

 

http://simonkneebone.files.wordpress.com/2013/02/evaluation-tool-pic.jpg
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La evaluación tal y como es entendida en la mayoría de centros educativos debe ser la primera víctima de la revolución educativa. Y a pesar de que algunos de los aspectos teóricos están claros (la mayoría entiende las bondades de la autoevaluación, las rúbricas, la reflexión continua, etc.), aún existe una gran brecha entre teoría y praxis.

Para acercar ambas aproximaciones (teórica y práctica), me arriesgo a lanzar una serie de propuestas con el objetivo de que cada docente las lleve a su contexto, las modifique, las haga reales, las critique, las mejore y nos devuelva sus propias experiencias.

  1. Permitir al alumno autoevaluarse antes de ser evaluados de forma externa por parte del profesor o de otros compañeros. Sin negar que la información obtenida por el exterior es valiosa para el aprendizaje, debemos permitir que el alumno sea el primero en juzgar su propio proceso y los resultados obtenidos fruto del mismo. Debemos permitir que pueda hacer una valoración limpia de todo condicionamiento social.
  2. Reflexión guiada del proceso de aprendizaje. Una reflexión constante por parte del alumno puede ser guiada por el profesor a través de guiones de autoevaluación con preguntas abiertas que estructuren dicha reflexión: ¿Cómo has planificado las fases del proyecto? ¿Cómo te has sentido? ¿Qué piensas que has aprendido con las tareas que has realizado hoy? Es importante que el docente acoja sin juicio las respuestas de los alumnos a estas preguntas, ya que se trata de reflexiones que el alumno hace para sí.
  3. Hacer el pensamiento visible. Las reflexiones del alumno deben quedar registradas en un diario, portfolio, videoblog, etc. Es importante permitir al alumno invertir tiempo para su reflexión durante el tiempo en que está en clase e inmediatamente después de realizar las tareas. Además deben tener un carácter libre y abierto, ya que cada alumno se sentirá más cómodo con la forma de registrar su reflexión. Si obligamos a realizar un formato único y aumentando la carga de trabajo en casa caeremos en el error de provocar el rechazo hacia una tarea que se debe hacer con gusto.
  4. Dotar de importancia a las evaluaciones cualitativas. Cuando nos ocupamos de aspectos tan complejos como el aprendizaje, pensar que se pueden evaluar con un simple número es un error de concepto desde el inicio. Para que un alumno obtenga una información personalizada, es absolutamente necesario la utilización de información de tipo cualitativa. Si bien es cierto que las evaluaciones cualitativas han supuesto siempre un exceso de trabajo para los docentes, hay algunos ejemplos que no suponen una mayor carga. Proporcionar un vídeo o una foto de un alumno mientras trabaja, es una información cualitativa muy valiosa para que él mismo pueda autoevaluarse.
  5. Renovar los instrumentos de evaluación. Se necesitan instrumentos que den información a los alumnos sobre los logros adquiridos, centrados en la consecución de competencias y no en la memorización de contenidos. Olvidemos pruebas obsoletas diseñadas para obtener una calificación numérica y empecemos a utilizar rúbricas, guiones de evaluación, portfolios…
  6. Utilizar rúbricas y que los alumnos participen en su diseño.Las rúbricas pueden ayudar a los alumnos a evaluarse de una manera más precisa en función de unos criterios preestablecidos. Cuando los alumnos participan en su diseño conseguimos que tengan una mayor comprensión del proceso de evaluación, les ayudamos a establecer metas y prioridades, y obtendrán una rúbrica más cercana a sus intereses. Tal como recomiendan Andrade y Valtcheva (2009) se recomienda que la rúbrica se entregue a priori porque esto les permite establecer objetivos más acordes a la evaluación posterior.
  7. Hacer de la evaluación un proceso constante, no eventual. La famosa evaluación continua debe ser un proceso constante y continuado en el tiempo, no la suma de evaluaciones parciales. Cuando creemos que estamos haciendo evaluación continua por parcelar las unidades a evaluar en periodos de tiempo más cortos, lo que estamos haciendo son evaluaciones finales cada menos tiempo, no una reflexión continuada.
  8. Oportunidad para corregir lo fallado. Cuando un alumno recibe una evaluación, debe poder mejorar su trabajo. Si no hay opción de mejorar la misma tarea o tareas posteriores que requieran las mismas habilidades, ¿para qué sirve la evaluación?
  9. Aumentar el valor de la subjetividad en la evaluación.Tal y como expone Acaso en rEDUvolution, debemos aceptar que es absolutamente imposible realizar una evaluación neutral e imparcial, al tratarse de un proceso humano. Por ese motivo debemos asumir que la evaluación tiene un componente emocional que le aporta un valor añadido a la valoración y que le da una información al alumno de cómo su comportamiento y sus productos provocan un efecto en los demás.
  10. Calificación transparente y participativa. Aunque el proceso de calificación no puede suponer el centro de la actividad docente (como lo lleva siendo muchos años), es una parte obligada y, en palabras de Ken Robinson, necesaria para que el alumno se posicione en relación a unos estándares prefijados. En cualquier caso, debe realizarse de manera que el alumno conozca previamente los criterios de calificación y utilizando procesos de calificación dialogada. “
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