Archivo del sitio

8 citas para entender la educación

Para finalizar el año os dejo un post de Salvador Rodríguez Ojaos, donde hace una recopilación de 8 citas para entender la educación. Unas citas muy bien seleccionadas y que seguro que nos hacen pensar. Aquí os la dejo.

” Para entender cómo es la educación que necesitamos es necesario saber lo que dicen los “grandes” pensadores de nuestro tiempo. Sus palabras son las estrellas que deberían indicarnos el camino. Aquí te presento algunas citas que, como un GPS, te ayudarán a no perderte en tu viaje educativo:

Zygmunt Bauman: “Olvidar por completo y con rapidez la información obsoleta y las costumbres añejas puede ser más importante para el éxito futuro que memorizar jugadas pasadas y construir estrategias basadas en un aprendizaje previo.”

Richard Gerver: “En la actualidad, la capacidad para cambiar, a todos los niveles, es tan fundamental para nuestra supervivencia y prosperidad como nuestra capacidad de respirar.”

Roger Schank: “Cuando la materia que se enseña no tiene nada que ver con los objetivos reales de los estudiantes, se olvidará por completo.”

Ken Robinson: “(…) si no estás preparado para equivocarte, nunca te ocurrirá nada original.”

Roger Schank: “El aprendizaje para toda la vida no es tanto la continua adquisición de conocimiento, sino la mejora de nuestra habilidad para realizar esos procesos por medio de la adquisición y el análisis de las experiencias aportadas.”

Paul Tough: “[…] lo más importante para el desarrollo de un niño no es la cantidad de información que se consigue meter en su cerebro durante sus primeros años. Lo crucial es si somos capaces de ayudarles a desarrollar un conjunto diverso de cualidades entre las que se incluyen la perseverancia, el autocontrol, la curiosidad, la meticulosidad, la resolución y la autoconfianza.”

Nuccio Ordine: “A menudo se olvida que un buen profesor es ante todo un infatigable estudiante.”

María Montessori: “La mayor señal del éxito de un profesor es poder decir: Ahora los niños trabajan como si yo no existiera.” “

8 mantras para la mejora de la práctica docente

Hace unas semanas que he descubierto un nuevo blog interesante sobre educación redactado por Ramón Paraiso (@monparaiso). El blog se llama “De Vuelta” y en él hay posts muy interesantes. En este blog podemos encontrar las 8 claves para poder mejorar como profesores. Interesante su lectura.

“La semana pasada tuve la suerte de asistir al curso “Liderazgo y autonomía escolar para el éxito educativo de todo el alumnado” organizado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en su sede en Cuenca. Eugeni García-Alegre, director del curso, presentó la conferencia Autonomía y liderazgo escolar  donde desgranó varias ideas clave sobre las vías para tratar de perseguir y conseguir el éxito educativo del alumnado de manera integral. Se presentaron muchas y muy interesantes ideas, pero quisiera destacar por su carácter práctico y sencillez 8 principios que pueden orientarnos y ayudarnos muchos en la mejora de nuestra práctica docente.

Primero, mantener altas expectativas hacia nuestros alumnos y, en general, con nuestro trabajo. Hay que ser ambiciosos y marcar objetivos que  supongan retos motivadores y atrayentes para nosotros y para el alumnado. Debemos exigirnos a nosotros mismos para no repetir año tras año la misma cantinela y nunca, nunca, prejuzgar las capacidades de nuestro alumnado. Etiquetar a nuestros alumnos nos limita como profesionales y no contribuye en ningún caso (al contrario) a estimular su aprendizaje.

Segundo, que ningún alumno se quede atrás. Puede parecer obvio, pero cuántas veces perdemos alumnos por el camino considerándolos simplemente daños colaterales en nuestra batalla por hacer avanzar al grupo-clase. “No tengo tiempo”, “no se entera de nada”, “no trabaja”, “es como si no estuviera” son algunas de las frases con las que despachamos a aquellos alumnos y alumnas que, por diversas razones, no avanzan al ritmo previsto o al ritmo general del grupo. Debemos actuar rápido y siempre ante estas situaciones y, seguramente, será mucho más útil hacerlo de manera coordinada con el resto de profesorado para poder afrontar las soluciones desde diversos frentes.

Tercer mantra, otra obviedad: debemos orientar nuestra práctica profesional al aprendizaje. Estamos para facilitar el aprendizaje del alumnado y, por tanto, éste debe ser el eje de nuestra actividad en el centro y de nuestras planificaciones. En muchos casos quizá nos dejamos llevar por inercias personales, currículums preestablecidos, libros de texto, horarios impuestos y otros aspectos del día a día y perdemos la perspectiva de que el centro de nuestra actividad es el aprendizaje de los alumnos y alumnas que nos esperan en el aula.

Cuarto mantra, ser equitativo y priorizar. Para mejorar resultados, para atender a todo el alumnado en condiciones óptimas cabe ser equitativo y detectar las diferencias presentes en el aula. En esta línea, trabajar en favor de la igualdad no supone tratar a todo el mundo por igual, sino intentar atender la diversidad de tal modo que todo el alumnado tenga opciones de avanzar, progresar y conseguir sus objetivos. Para ello hay que priorizar aquellas necesidades más urgentes y ser hábiles en su detección y en la búsqueda de alternativas que permitan su atención. Se trata, en general, de facilitar la inclusión de la diversidad en el aula y en la planificación y en la propia gestión de centro.

Quinto mantra: utilizar el conocimiento y trabajar con evidencias. Uno tiene la sensación de que muchas veces tomamos decisiones sobre nuestro trabajo basándonos en simples percepciones, sensaciones o incluso en ideas preconcebidas. Es importante trabajar con evidencias, manejar datos que muestren lo más objetivamente posible los resultados de los procesos de enseñanza-aprendizaje, entre otras cuestiones. No se trata de cuantificarlo todo, ni mucho menos, pero sí de tener datos objetivos que nos den una visión lo más realista posible sobre cuál es la situación específica de tal o cual propuesta formativa. Quizá así nos ahorraríamos muchos debates surrealistas en algunos claustros…

Sexto mantra, cooperar. Fácil decirlo y (muy) difícil hacerlo. Para muchos profesionales de la educación es, sin duda, el gran caballo de batalla. Es cierto que en muchas ocasiones las condiciones de trabajo no ayudan nada a favorecer la cooperación entre el profesorado o entre departamentos, especialmente en secundaria. Plantillas ajustadas, currículums extensísimos o el desarrollo de múltiples funciones y roles hacen que cada profesor haga “la guerra por su cuenta” y se aisle en su trabajo y en su aula dejando de colaborar, a veces ni siquiera sabiendo que hacen sus alumnos con el resto de sus compañeros. Deberíamos hacer un esfuerzo por trabajar de manera más cooperativa buscando espacios donde compartir nuestras experiencias en el aula y crear estrategias conjuntas de trabajo. En este sentido los equipos directivos pueden jugar un papel fundamental en la creación de estos espacios de intercambio y de trabajo colaborativo.

Séptimo mantra: transparencia. Transparencia con el alumnado, con los compañeros… Transparencia de los equipos directivos para con el profesorado, del profesorado hacia las familias… Una institución transparente genera mucha más credibilidad y apego que otra opaca donde no se sabe cómo se toman las decisiones, por qué motivos, donde no se rinden cuentas a la comunidad educativa… Dentro del aula igual: cuanto más transparente sea nuestra práctica docente (sistema de evaluación, hitos, desarrollo de las clases…) más claro tendrá nuestro alumnado cuál es el camino hacia la consecución de sus objetivos y, seguramente, mayores probabilidades de éxito.

Y, por último, octavo mantra: asegurar la participación, compromiso y corresponsabilidad de la comunidad educativa. Parece evidente, también, que contar con el apoyo y la participación de la comunidad educativa es un punto a favor (un puntazo, de hecho) en la persecución de mejores resultados no sólo académicos, sino también sociales y personales de nuestro alumnado. A veces podemos limitarnos a pensar en la comunidad educativa como padres de alumnos y listo, pero muchos centros hacen de este concepto una idea mucho más amplia extendiéndolo a numerosos y variados agentes de su entorno: empresas, instituciones públicas, asociaciones, clubs deportivos… Del contacto con estos agentes se derivan sinergias muy interesantes que pueden contribuir enormemente a la mejora del rendimiento de nuestro trabajo.

En definitiva, se trata de ocho ideas o conceptos que pueden ayudarnos a mejorar nuestra práctica docente.”

Decálogo de como desarrollar el pensamiento crítico

Artículo encontrado en el blog “Escuela 20” sobre cómo desarrollar el pensamiento crítico. Os lo reproducimos de forma íntegra.

” En un mundo ideal, el pensamiento crítico de las niñas y los niños sería una parte desarrollada integralmente desde el principio hasta el final de la escolarización, independientemente de la materia; realmente, esto no sucede así. En edutopia nos dan 10 consejos para poder romper con esta situación y desarrollar el p ensamiento crítico en las aulas (y fuera de ellas)

1. Preguntas, preguntas, preguntas.
Cuestionar adecuadamente es el núcleo del pensamiento crítico: se fomenta la curiosidad animando al alumnado a hacer preguntas. Integrar un flujo de preguntas durante una parte – importante – del desarrollo de la clase, en gran foro, es una estrategia clave. En Educación Primaria debemos enseñar a las niñas y a los niños a hacer preguntas que conduzcan al conocimiento, aprendizaje, compresión y comunicación, intentando reconducir las preguntas insuficientes o ineficaces en la dirección adecada: haz tú preguntas de ejemplo o plantéales dudas para guiarlos en otra dirección
2. Comience con una pregunta “provocadora”, polémica...
Sobre todo en la E.S.O.: plantea una cuestión polémica, llamativa, desafiante o, por el contrario, plantéala de un modo dogmático y anímales a romperla, clarificar y definir. Por ejemplo: “¿Es la pobreza responsabilidad del individuo o es el resutlado de factores externos?”. Dentro de este ejemplo, hay muchos términos oscuros que necesitarían definición, como, por ejemplo,”individuo”, “externos”, “responsabilidad” y, obviamente, “pobreza”. Intentar definirlos será un reto… El debate ya será un desafío.
3. Proporcionar apoyos para la conversación
No dejes de apoyar las intervenciones con guías, tipo “estoy de acuerdo en esto” o “estoy en desacuerdo en esto”; también, “¿puedes aclarar lo que entiendes por ___?”
4. Modelar nuestras espectativas y/de acuerdo a sus intervenciones
Haz demostraciones y ejemplos sobre cómo entrar en un debate, establecer diferencias, estructurar la intervención, cómo disertar, cómo hacer resúmenes analíticos y, también, cómo guardar las formas y  el (mero y puro) civismo, diferenciando las personas de las ideas.
En la E.S.O. y Bachillerato encontraremos dos contenidos conceptuales que son de crucial importancia si queremos desarrollar hasta el punto adecuado el pensamiento crítico y las habilidades de debate del alumnado, en las asignaturas del Departamento de Lengua y Literatura y del Departamento de Filosofía:
pensamiento crítico
5. Controversias constructivas
Los debates suelen formarse porque hay perspectivas diferentes en las aulas y, precisamente, suelen acabar en el caos más absoluto. Algunos/as docentes utilizan métodos como el “abogado del diablo”, que consiste en darle una tarjeta en secreto antes del debate con los puntos de vista opuestos respecto a un tema polémico. No te olvides de recordarles que el desacuerdo no puede basarse en opiniones personales o sentimientos, sino que debe apoyarse en datos y en argumentos (y lo olvides tú, claro…)
6. Ayúdales a elegir los contenidos relevantes
Y, en última instancia, en etapas elementales, escógelos tú: ¿Qué temas son relevantes y qué deben conocer para poder iniciar el debate? Saber hacer una buena selección de contenidos te facilitará las cosas realmente

7. Debate socrático
Mira la entrada de Wikipedia donde abordan el Elenchos. El debate socrático supone un verdadero desafío intelectual y el docente queda en un segundo plano, limitándose a la observación y, en todo caso, a la mediación (tus alumnos y alumnas son, como mucho, en el ¿mejor? de los casos, adolescentes)
8. Evaluación
Evaluar el pensamieno crítico es muy complicado e, incluso, según algunas voces, innecesario (suponemos que se refieren a “calificar” y no tanto a “evaluar”, pero no olvidemos que son dos cosas diferentes y no deberíamos mezclarlas). Necesitaríamos una ventana a sus procesos de pensamiento, que no tenemos. Los ensayos, los elenchos o los discursos pueden servirnos para observar las habilidades del alumnado y trazar una línea de progreso que, por tanto, nos da más bien una evaluación cualitativa y no tanto cuantitativa. Las metodologías deben ser variadas, así como las actividades: no dejes de programar pequeñas investigaciones y proyectos.
9. Estudiantes evaluándose mutuamente
La verdad es que, dependiendo de los grupos, esto puede no ser nada recomendable; en esos casos, la autoevaluación – de nuevo, dependiendo del alumnado que tengamos – puede ser alternativa a una evaluación mutua, que podría arrojar valoraciones totalmente injustas. Si crees que es viable la evaluación mutua has de dividir en dos grupos la clase: el primer grupo debatirá, el segundo observará y evaluará. Facilítales una rúbrica para tal propósito
10. Un paso atrás
Puede ser difícil para ti soltar las riendas y dejar que los y las estudiantes dispongan de cotas cada vez más altas de libertad; obviamente, no lo podrás (ni lo podrán) hacer de un día para otro, pero la incómoda autonomía también os dará nuevas direcciones de trabajo, más “relevantes” para ambas partes y, por ello, más fáciles de continuar.
A %d blogueros les gusta esto: