Educación emocional: sentir para aprender

Interesante aportación realizada por Salvador Rodríguez Ojaos en su blog “El blog de Salvaroj” sobre la educación emocional.

Os reproducimos esta entrada de forma íntegra.

“La educación siempre ha tenido que ver con verbos como leer, escribir, contar (en el doble sentido de calcular y de hablar). Con el paso del tiempo se incorporaron otros verbos como escuchar, hablar, pensar, comparar, deducir, construir.

Hoy, la educación necesita de la incorporación de nuevos verbos: cooperar, compartir, sentir, vivir… porque en nuestras aulas, como en la sociedad en general, aumentan los problemas de convivencia, los casos de acoso escolar (incluida su versión digital), los conflictos de disciplina…
Gracias a los estudios de Daniel Goleman y otros, sabemos que los aspectos emocionales están relacionados con el rendimiento académico y el bienestar personal tanto del alumnado como del profesorado. Sentirse bien con uno mismo y con los demás es una condición esencial para el aprendizaje. Emocionar en la escuela significa que “sentir” y “aprender” son conceptos dependientes y no antónimos como se cree habitualmente. Los aprendizajes vividos, aquellos que consiguen despertar sentimientos, emocionar, son los verdaderamente significativos y perdurables.
Buena parte de lo que hoy mal llamamos fracaso escolar tiene mucho que ver con una deficiente educación emocional, con la incapacidad para gestionar el conflicto y la frustración, de manera creativa y sin agresividad física o verbal. En la escuela actual, la gestión de las emociones es tan importante como la resolución de ecuaciones o conocer los elementos de la tabla periódica. Podemos olvidar las fechas exactas de los acontecimientos históricos (podemos encontrarlas con un solo clic), pero las capacidades emocionales y sociales que se aprendan en la escuela se utilizarán para toda la vida.
La participación activa de los alumnos en su propio aprendizaje y la existencia de un entorno propicio, respetuoso y bien gestionado son elementos clave para conseguir el aprendizaje emocional. También la tecnología, lejos de aislar al individuo o deshumanizarlo, facilita la socialización y es una herramienta eficaz para trabajar las emociones en el aula.
En un post anterior, Pedagogía de las pequeñas cosas, ya destaqué la importancia que tienen para la educación los detalles cotidianos, el reconocimiento del alumno, las pequeñas muestras de afecto. Ahora quisiera destacar cinco aspectos fundamentales a trabajar en la escuela desde la perspectiva de la educación emocional:
–  Autoconciencia: tiene que ver con el conocimiento de uno mismo, con la autoestima. Conocerse a uno mismo para entender mejor a los demás.
–  Autogestión: tiene que ver con la autonomía personal, con la capacidad de emprender y la creatividad a la hora de afrontar diferentes situaciones.
–  Conciencia socialización: saber que se pertenece a una colectividad a un grupo y que el trabajo colaborativo puede hacernos mejor.
–  Comunicación asertiva: escuchar activamente a los demás, tener buenas habilidades de relación.
– Toma de decisiones responsable: saber que nuestras acciones tienen consecuencias para uno mismo y para los demás.
Enseñar a sentir en la escuela es una manera de luchar contra el analfabetismo emocional. Dejemos entrar los sentimientos en el aula.”

Publicado el enero 14, 2013 en Educación, Fracaso escolar, Sistema Educativo y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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