Bullying, un acoso que tenemos la obligación de parar

Como docente, tutor de adolescentes y padre hay un tema que me gustaría tocar en esta entrada que me preocupa en especial, hablo del Bullying.

Las alarmas han vuelto a saltar con dos casos recientes, el de Amanda Todd, una chica canadiense de 15 años y el de Mónica Jaramillo un adolescente de 16 años en España. Las dos tienen mucho en común, el acoso escolar y lamentablemente también tienen en común que ambas se quitaron la vida por este motivo.

Como docente he de comentar que este tipo de acoso es más frecuente de lo denunciado ante las autoridades escolares, padres u otros y es por ese motivo que toda la comunidad educativa ha de aplicar una vigilancia estricta para detectar posibles casos.

Hay diferentes tipos de bullying:

  1. Sexual, cuando hay acoso sexual o abusos sexuales
  2. Exclusión social, cuando se ignora, aísla o se excluye
  3. Verbal, en casos de insultos y menosprecio en público
  4. Psicológico en casos de tiranía, persecución, intimidación, manipulación y amenazas
  5. Físico, cuando se recurre a la violencia

Estos tipos de acosos modifican la conducta de las víctimas en diferentes ámbitos de su vida, por nombrar algunos:

  1. Personales, baja autoestima, pérdida del interés por el estudio, fracaso escolar, fobia al colegio, trastornos emocionales, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, entre otros.

Desde el colegio se ha de predecir, prevenir y corregir estas situaciones que deberían estar igual de catalogadas que la violencia de género por la gravedad de la situaciones y las consecuencias para las víctimas, ya que una mujer maltratada y un adolescente que sufre acoso puede acabar con una tendencia suicida.

La predicción ha de ser aplicada entre toda la comunidad educativa, ya sea docente o no docente, se han detectar las situaciones y a los agresores. La prevención ha de ser activa a través de la educación en valores. Algunas actividades para intentar prevenir el bullying pasa por ejemplo por la proyección de alguna película sobre este tema, por ejemplo “Cobardes”. De este modo tratamos de trabajar la empatía. Otra actividad es que los alumnos más mayores sean tutores de los más pequeños, de este modo se puede llegar a mediar en el conflicto junto a las familias, profesores y equipo directivo de los centros.

Por último hay que corregir estas actividades y desde mi punto de vista NUNCA se ha de proteger a los acosadores, ya que en la mayor parte de las situaciones el cambio de centro lo hace la víctima, por lo que no ayudamos a solucionar el problema. Además de generar un nuevo problema a la víctima, ya que se ha de adaptar a un nuevo centro a los acosadores se les genera una especie de “prestigio social” dentro  de los propios compañeros y damos alas a que aparezcan nuevos casos. En todo caso la respuesta por parte de la comunidad educativa  ha de ser contundente.

Para finalizar os dejo el último video que colgó en la red Amanda Todd, desde luego es para reflexionar.

Publicado el noviembre 26, 2012 en Bullying, Educación, Fracaso escolar y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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